Cultura

Para Clarice Lispector: ¿el conocimiento es poder?

Carolina Gutiérrez

31 de Mayo 2021

El desarrollo del personaje es un aspecto fundamental de cualquier historia y el cuento “Felicidad clandestina” de Clarice Lispector, no es la excepción. Algunos podrían decir que es un texto donde se muestra un desarrollo en sus personajes principales claro. Aunque algo que resulta interesante es que el cambio no es por convicción propia. Éste se lleva a cabo por un personaje inesperado.

Al inicio del cuento, los dos personajes principales tenían personalidades muy particulares, para su edad y eran muy diferentes entre sí. La protagonista era percibida como un personaje débil, y sin poder. Es decir, podría entenderse que su manera de ser era sumisa sin darse cuenta, y en cuanto a su complexión física, lo que tenía de alta, también lo tenía de chata, haciendo pensar al lector que era débil físicamente. Al mismo tiempo, su condición socioeconómica era una limitante pues esto la llevaba a ser dócil para conseguir lo que estaba fuera de su alcance: libros. Por el contrario, la antagonista fue retratada como un personaje fuerte y poderoso. Si se trataba de su apariencia, ella era gorda y baja, razón suficiente para ser dominante y su personalidad no podía distar más de la protagonista. Lograba someter a las demás ejerciendo su poder a través de lo que ellas no tenían: nivel socioeconómico más alto y libros.

Ahora, un personaje sumamente importante, aunque tal vez ni siquiera pareció uno, fue el libro: Las travesuras de Naricita, de Monteiro Lobato, porque no representaba un libro, representaba poder. Ese escrito en específico tuvo más importancia que cualquier otro dentro de este cuento. Gracias a él, se desató toda la acción y también se vieron de manera más clara, los tipos de personaje que creó Lispector. Éste era el libro que la protagonista deseaba leer. Mientras que por esa misma razón la antagonista, demoraba tanto en dárselo: para hacerla sentir torturada.

Sin embargo, la aparición de un personaje secundario dio un giro inesperado a las personalidades de las dos niñas, con la ayuda del libro. Ésta era la madre de la antagonista, que al ser observadora, y autoritaria, pudo llevar a cabo las acciones necesarias para cambiar el rumbo del cuento. A partir de ese momento, las personalidades de las niñas cambiaron, pues la madre le quitó lo único con lo que la antagonista, ejercía poder: el libro. Es decir, no solo le quitó el poder sino que la humilló porque quedó claro que ella, ya no controlaba ni a la protagonista, ni mucho menos a su mamá. Y este “poder” se le fue entregado a la protagonista, por lo que dejó de ser manipulable al tenerlo en sus manos y se volvió algo mucho más importante ya que cambió su manera de ver las cosas.

Para finalizar, sería bueno recalcar el cómo se pudo llevar a cabo este cambio de personalidades: por el mismo círculo “vicioso” que estuvo presente desde el inicio. Es decir, la madre utilizó su poder y autoridad, tal y como su hija lo hacía con la protagonista. Sin embargo, tanto en el cuento, como en la vida real, las intenciones, valores y ética de la persona que actúa, son el factor que distingue a una acción de otra. Y tal vez, esta reflexión salió por buscarle demasiado al texto, sin embargo, parece añadirle más valor del que ya tenía, a la historia.