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Con cabeza fría

André Martínez Juárez

21 de Agosto 2021

Cuando se anunció la llegada de Leo Messi al PSG, todo era ilusión. Sólo imaginarse el tridente ofensivo del argentino, de Neymar y de Mbappé daba una sensación indescriptible. Sin embargo, este sueño puede durar muy poco. Todo porque parece que uno de los 3 quiere hacer sus maletas y salir del equipo. El más joven de ellos pero el que parece que exige más protagonismo: Kylian Mbappé.

El campeón del mundo quiere ser la estrella, el goleador, el número 1 y sabe que no lo va a tener nada fácil en el PSG. A Mbappé no le faltan opciones de destino pero parece que desde hace años tiene uno marcado: el Real Madrid. Desde pequeño ha demostrado su fanatismo por el equipo e incluso por una de sus mayores figuras en la historia como Cristiano Ronaldo. Sabe que lo recibirán con los brazos abiertos en la capital española y que probablemente no hay ni un fanático merengue que no sueñe con su llegada.

Parecería que la decisión sería extremadamente fácil, ¿no? Sin embargo, se ha convertido en el tema de conversación del mundo futbolístico porque no se ve claro el panorama. Por un lado, hay quienes piensan que se tiene que quedar en Francia, sobre todo para seguir siendo el ídolo en su país y pensando en que puede ganar la Champions a lado de Messi y Neymar.

En cambio, hay quienes piensan que Madrid es su destino si quiere marcar historia, ganar el Balón de Oro y consagrarse como leyenda. Llegaría a ser el amo y señor en el nuevo Santiago Bernabéu y a un equipo que es considerado como el más importante del mundo a nivel histórico. Probablemente no tendría la misma calidad en cuanto a sus compañeros y el Real Madrid no es favorito inmediato para levantar la Orejona pero el “glamour”, el lujo y el privilegio de jugar como merengue no es poca cosa.

Queda mucho por ver en esta novela al 16 de agosto cuando se escribe esta nota pero es una realidad que todos los reflectores estarán en Kylian Mbappé hasta el final del mercado y por toda la temporada siguiente si no se da la operación este verano. Sin embargo, tanta presión y tanto hablar del tema puede que afecten mentalmente al francés. Ya se vio que en la Eurocopa con su selección se habló mucho más de sus declaraciones y de su disputa con su compañero, Olivier Giroud, que lo que se habló de su rendimiento futbolístico.

Esta presión ya se empezó a ver en el Parque de los Príncipes, donde un sector de la afición le pitó por su negativa a mantenerse en el PSG y de cumplir el sueño de varios millones de personas de ver a un tridente espectacular que está llamado a ganarlo absolutamente todo.

Todo está por decidirse pero hay una cosa muy clara en este asunto: Kylian Mbappé quiere tomar la mejor decisión que lo acerque a los niveles de Messi y Cristiano y no tiene que decidir por un impulso o por ego. Kylian Mbappé tiene que decidir con cabeza fría.