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El ave fénix

André Martínez Juárez

4 de octubre 2021

Tuvieron que pasar 322 días, más de 10 meses y 4 intervenciones en la rodilla izquierda para volver a ver a Ansu Fati en una cancha de fútbol profesional. Entró al minuto 81 en el duelo del Barcelona vs Levante y no tardó ni 10 minutos en hacer lo que mejor sabe en este punto de su carrera: ilusionar. Esto lo hace desde hace dos años cuando debutó, gracias a su asombrosa relación con el gol y por una personalidad increíble para su edad.

Antes de su lesión, ya era titular con el Barcelona y estaba en camino de serlo con la selección española. Todos hablaban maravillas de él porque todo parecía indicar que sería el mejor socio de Leo Messi y que después lo “sustituiría” como el líder futbolístico del Barça. Parecía demasiada la presión para un chico que se abrió el paso a los 16 años en el primer equipo, pero no pareció que le afectara en lo absoluto.

La lesión vino a cortar de golpe su progresión y tardó mucho en siquiera poder entrenar. Llegó a recaer varias veces, pero a principios de esta nueva temporada se confirmó que estaba cerca su regreso. La afición estaba más que contenta y parecía que era un pequeño bálsamo después de la salida del máximo ídolo blaugrana al PSG.

Parecía apresurado ponerle tanta presión a Fati, pero todo indica que, el ahora joven de 18 años, le encanta la presión. Tan es así que cuando ni Sergio Agüero ni Philippe Coutinho quisieron el dorsal 10 de Messi, él que lo tomó fue Ansu. Habrá que ver cómo le va a largo plazo, pero es una realidad que siempre se estará más cerca del éxito con personalidad y talento.

Ansu Fati tiene estos dos aspectos y lo demostró en apenas 600 segundos. Tomó la pelota en tres cuartos de cancha, empezó a conducir, encaró a la defensa del Levante, recortó hacia el centro y desde afuera del área batió con un derechazo a Aitor Fernández.

Cuando la pelota tocó la red del fondo, hubo una explosión de emociones en el Camp Nou y en millones de lugares alrededor del mundo. Los aficionados culés que se llenaban de nuevo de ilusión y alegría, Ronald Koeman y Joan Laporta que encontraban un alivio a su disputa interna, la familia de Ansu que no podía contener las lágrimas después de casi un año de sufrimiento y el mismo Ansu que celebraba su regreso de la mejor manera y siendo cargado por sus compañeros para hacer una postal absolutamente increíble.

Habrá que ver si mantiene este ritmo y cuántos minutos empieza a tener, pero todo indicaría que quiere regresar con todo. En la mayoría de estos casos se recomienda paciencia, pero esa palabra no entra en el diccionario de los futbolistas élite. Solo el tiempo dirá si Ansu Fati llega a su máximo potencial, pero por el momento, ya demostró que quiere renacer como el ave fénix.