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El “nuevo” Andy Ruiz

Brad Alonso Pérez Zamora

10 de Mayo 2021

Mucho ha dado qué hablar el boxeador mexicoamericano de pesos pesados desde su acelerado ascenso y consolidación tras derrotar al vigente campeón Anthony Joshua, en junio del 2019. La noticia recorrió el mundo, y la prensa deportiva estaba loca ya que era una verdadera sorpresa la victoria de Ruiz. En el papel, parecía una pelea fácil para el británico; se veía mejor físicamente, demostraba mejor técnica, un récord envidiable, todas las apuestas estaban a su favor.

Una pelea fugaz que concluyó en un nocaut por parte del “chicano” llenó de alegría a los aficionados mexicanos del boxeo. Por primera vez, un mexicano se consolidaba como campeón de la máxima categoría del boxeo mundial. En cuestión de días, vimos a Ruiz como celebridad en la televisión mexicana, incluso lo vimos recibir un reconocimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero la ilusión del campeón mexicano no duró tanto como se esperaba. Por contrato, el mismo Anthony Joshua estaba en condiciones de buscar su revancha, y así lo hizo. La pelea se programó para el 7 de diciembre del mismo año. Las expectativas eran muchas. Anthony Joshua se preparó de manera excepcional, mostrando un físico envidiable y con ganas de limpiar lo que para él era el peor momento de su carrera. Del otro lado, teníamos a un Andy Ruiz que seguía disfrutando de la fama, convencido de que repetiría lo mismo que en la pelea anterior, pero pocos días antes del día de la pelea se hicieron públicos los enfrentamientos entre él y su entrenador, y sus quejas respecto a la actitud de Ruiz, quien no estaba del todo enfocado en su entrenamiento y que se estaba dejando llevar por ser el centro de atención.

Llegó el día de la pelea, y Ruiz se presentó con un físico menos trabajado que la pelea anterior, y tras 12 rounds, Anthony Joshua dejó expuesto a Ruiz, que se veía más lento y con una pegada menos contundente. En ese momento se acabó la ilusión del campeón mexicano, y teniendo en cuenta lo cruel que es la prensa deportiva, veían este como el declive definitivo del nacido en California, y quizá, el final de su carrera.

Ruiz tenía la obligación de demostrar lo contrario, pero había que empezar de nuevo; nuevo equipo, nuevos entrenadores. Por un tiempo poco se supo de él, más allá de rumores, no había algo claro. Cuando se anunció que pelearía con Chris Arreola, y que además entrenaría con el equipo de Saúl Álvarez, generó una pequeña ilusión en los fanáticos del boxeo, principalmente porque Álvarez vivió una situación similar. El fue puesto por los medios como la futura leyenda del boxeo mexicano, pero una pelea contra “Money” Mayweather puso esa idea contra las cuerdas, y la credibilidad de un joven “Canelo” se fue a los suelos. Saúl renació de su fracaso y ahora posee un contrato multimillonario con DAZN.

Ruiz se mostró comprometido con recuperar el nivel que lo llevó a ser campeón, y el día de la pelea, subió al ring con el que quizá es el mejor físico de su vida, y su desempeño lo comprobó. Chris Arreola fue un duro oponente los 12 rounds, incluso mandando a Ruiz a la lona, quien supo superar ese error y se mostró íntegro durante toda la pelea. Con un estilo diferente, un mejor juego de pies, y una velocidad y pegada más contundente. Ruiz tiene hambre de volver a ser campeón y lo demostró en su pasada pelea, dependerá de él, si en un futuro lo veremos con otro cinturón.