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RUMBEROS

La risa: elemento vital para bailar salsa

19 de abril 2021

En Rumberos sabemos que es difícil perder la pena que sentimos al empezar a bailar salsa; la cual puede ser provocada por miedo a hacer el ridículo. Sin embargo, también sabemos que el primer paso para perder la pena es el de aprender a reírse de uno mismo y de nuestros errores. Es por eso por lo que, en esta edición, te compartimos nuestras experiencias más vergonzosas que, han hecho que nos guste más bailar salsa.

Josué Cervantes

“Soy de tez morena; en otras palabras, estoy prieto. Una vez, estábamos a punto de entrar a una presentación de salsa en rueda y a cada varón de cada pareja se le iba asignando el nombre de un paso de baile. Entonces, conforme cada quien iba escogiendo uno, yo estaba añorando que no escogieran el que traía en mente; pues sentía que era con el que más me identificaba. Por suerte, nadie la escogió, y el paso de baile predilecto por excelencia fue el Chocorrol. Desde entonces, todos mis compañeros de salsa me identificaron como el Chocorrol, además de la coincidencia de esto con mi don natural: ser prieto.”

Miriam Pérez

“En mi primer Salsa Fest yo estaba muy emocionada, porque ya sabía algunos pasos y técnicas para bailar. Además de que, en el evento, estaba un profesor de baile muy reconocido. Y, debido a mi confianza y emoción le pedí un baile y él aceptó. Como yo había visto que él ya había bailado con otros principiantes y que lo habían hecho bien, me sentí confiada. Sin embargo, ese ha sido uno de los bailes más incómodos de mi vida. No sé si es porque me puse nerviosa o si era un nivel más avanzado, pero en toda la canción no pude coordinar y me la pasé todo el baile pegándole al profesor en la cara; inclusive le di un codazo. Después de eso ya no me atreví a pedirle otro baile.”

Verónica García

“En la primera fiesta de salsa a la que fui, me la estaba pasando muy bien. Pero recuerdo que todavía era principiante y no conocía muchos pasos ni dominaba la técnica. Aún así, decidí invitar a un chavo a bailar y tentar a la suerte. Como era de esperarse lo pisé todo el tiempo, me caía cuando me daba vueltas y estaba mareada. Ya cuando acabamos de bailar le pedí perdón y dijo que no pasaba nada; pero me dio mucha pena.”

Laura García

“Una vez fui a una fiesta de la comunidad salsera del Tec y todo iba bien al principio. Había buena música y la estábamos pasando todos muy bien. Es por eso por lo que no estaba checando mi celular y no me di cuenta de que me estaban llamando. Entonces, todos estábamos bailando, cuando de repente apagaron la música y alguien con un micrófono (¿por qué tenía un micrófono?) dijo: “Tenemos un aviso: El papá de Laura García está afuera y la está buscando”. Al principio no había captado que era yo; pero cuando entendí, traté de salir sin que nadie se diera cuenta. Claro que eso no pasó y todos supieron que era yo.”

Al principio estas experiencias no fueron agradables. Sin embargo, poco a poco, estas se transformaron en anécdotas, las cuales es divertido recordar y que le dan chispa a la vida. Nuestro peor enemigo es el miedo a equivocarnos y una forma efectiva de vencerlo es riéndose de él. Entonces tenemos una pregunta para ti: ¿estás listo para empezar a crear anécdotas salseras? Y si ya tienes una, ¡compártela con nosotros vía Instagram! (@rumberos.csf)