Entretenimiento

Me enamoré de un/una whitexican

El Mai

31 de Mayo 2021

Mi mente me dice que no, pero el corazón me dice que sí. Al mirar su piel pálida, raquítica y sin chiste, olvido que, aunque somos de distintas sociedades, una vida juntos es posible. Sin embargo, en una de esas noches en que uno no puede dormir, reflexiono acerca de lo difícil que podría ser adaptarme a ciertas actitudes “whitexicans”. Es decir, no estoy listo para comprar una Macbook y usarla para comprar en internet ropa de marca o boletos de avión a solo dios sabe qué país de Asia para ir a vibrar alto y comprar sal pintada. Aun así, dejo que eso pase de largo, a quién engaño, aunque saliéramos no podría hacer esa clase de cosas, además el amor es más que cosas materiales, todos los sabemos. Sin embargo, hay otra cosa que me preocupa, no estoy listo para compartir su jerga. No entiendo porque todas las frases deben terminar en “que deli” o porque las oraciones deben terminar en inglés o porque una acción de mal gusto se conceptúa en “que gato” o “gatazo”. ¿Qué tienen que ver los gatos en las oraciones? ¿no se supone que todos amamos a los michis?, a menos que quieran insultar sin ser tan despectivos aunque su sustituto suene mucho peor.

Quién sabe, los whitexicans hacen cosas extrañas, Peter. No estoy listo para escuchar que AMLO es lo peor que le pasó a México desde que Porfirio Díaz se autoexilió o una lección del por qué usar popotes está mal mientras que el individuo que me lo dice sostiene su segundo vaso desechable de una cafetería sobrevalorada, mientras disfruto de mi guajolocombo. Por otro lado, ¿de qué les voy a hablar? El tan solo imaginarlo me produce escalofríos, estos agradables sujetos parece que solo hablan de fútbol americano. Que un jugador hizo esto, que un equipo hizo el otro, ni la menor idea de lo que hablan, pero se ven tan emocionados que podría decir que tuvieron un rato “deli” mirando la televisión.

Sin embargo, no todo es malo cuando te juntas con ellos, ya que siempre tienen sitio para empedar, algunos de ellos tienen sentido social y por ende no van a las clases a decir que los “pobres son pobres porque quieren”, y algunos de ellos agarran el pedo y no se fresean si les invitas unos tacos banquetes. Sin duda son una etnia incomprendida, pero es que también realizan acciones que no parecen lógicas a primera vista. En primer lugar, porque todos tienen que juntarse cerca del los starbucks; y en segundo lugar, porqué todos se juntan con gente de su misma tez. Los demás también existimos, pero por alguna fuerza extraña, tal vez la mano invisible, terminan juntándose entre ellos en ese lugar. Extrañísimo, pero así son las cosas.

En fin, es hora de irse a dormir, la fe es lo último que muere. Mañana será el día para hablarle, para enamorarnos, para darnos cuenta de que somos el uno para el otro, sacarme la lotería para que su familia no crea que está haciendo el peor error de su vida, y finalmente ser felices juntos. Si se puede, ¿qué podría salir mal de ese plan?