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¿Verdaderamente estoy aprendiendo algo o estoy en modo avión?

Su servilleta

15 de noviembre 2021

Después de dos semestres completamente en línea debido a la pandemia, por fin veo algo con mis lentes empañados por el cubrebocas, ya que se han implementado medidas y equipo necesario para un regreso a clases híbrido. Algunas medidas consisten en acomodar las instalaciones de manera que haya sana distancia y así́ evitar un tumulto de personas, permitir la ventilación necesaria, así́ como invertir para que los alumnos que decidan quedarse en casa puedan asistir a sus clases de manera virtual. Las clases híbridas implican un reto para todos, pero, sin duda, con orden se pueden llevar a cabo de manera adecuada.


Por un lado, las clases en línea han sido bastante agradables ya que para la clase de las siete de la mañana puedes poner tu alarma a las siete en punto y entrar a clase desde la comodidad de tu cama, tener la cámara apagada y este en pijamado. También puedes estar desayunando unos ricos chilaquiles verdes mientras tomas tu clase sin tener que preocuparte de que te cachen comiendo ni de dejar oliendo todo el salón a comida. Además, es impresionante la versatilidad de las clases en línea, porque puedes tomar clases en tu cama, mientras disfrutas de la playa, en un restaurante celebrando el cumpleaños de algún ser querido e inclusive estando en el quinto sueño.


Por otro lado, debido a todas estas distracciones se abre una pregunta: ¿verdaderamente estoy aprendiendo algo? Porque al estar viendo tik toks o al estar cantándole un cielito lindo por santa fe, es más complicado poner atención o escuchar lo que el profesor dice (afortunadamente puedes ver la clase grabada). Son admirables los estudiantes disciplinados que se levantan desde temprano para bañarse, desayunar, inclusive a hacer ejercicio y tomar clases en cualquier lugar excepto en su cama. Son de envidiar aquellos que cuentan con un buen internet y señal en sus casas, porque definitivamente es terrible cuando todos los miembros de la casa están conectados y ni siquiera puedes prender el micrófono para tomar asistencia porque puede trabarse o desconectarse. Hay otras veces en las que uno desea participar en clase, pero por alguna discusión en casa o por estar ayudando con el quehacer, no puede prender el micrófono.


Personalmente, la llegada de las clases híbridas me tomaron por sorpresa, porque pensé que faltaba más tiempo para esta modalidad. Al mismo tiempo, me encontré en un punto medio, ya que deseaba regresar a clases para prestar toda la atención y dedicar mi energía a la escuela, pero al mismo tiempo iba a extrañar despertarme a la clase de las siete a esa misma hora y tomar clases en pijama. No obstante, considero que las clases híbridas son la salvación y lo que todos esperábamos, pues toma lo mejor de las clases presenciales y lo mejor de las clases en línea. Un claro ejemplo de ello es que puedes asistir a la escuela, ver a tus amigos, tomar clase, disfrutar las instalaciones, pero si un día no alcanzaste a tomar nota en alguna clase o llegaste tarde por el tráfico, está la opción de ver la clase grabada.