Internacionales

Consecuencias del coronavirus en la vida estudiantil

Marianne Milner

22 de Marzo del 2021

La pandemia ha atravesado todas las clases sociales, razas, géneros y países de diferentes maneras, mostrando lo frágil que es el tejido social y lo no impregnables que son las instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, se va a cumplir un año desde que la mayoría de los países cerraron sus fronteras, declararon el SARS COVID como emergencia sanitaria, y que la OMS la declaró como pandemia mundial (11 marzo 2020). Entre toda esta adversidad, lxs estudiantes alrededor del mundo, desde kínder hasta universidad, han tenido que adaptarse, junto con sus escuelas, a un nuevo modelo de aprendizaje, y un año ha mostrado las consecuencias, buenas y malas, de esto.


A pesar del distanciamiento de la vida social y de interacciones físicas, la pandemia ha afectado en todos los niveles y aspectos, psicológicos y físicos, a lxs estudiantes, las clases sociales siendo un factor principal en el acceso a la educación, y el desempeño académico en general. En Estados Unidos, por ejemplo, el 17% de la población estudiantil no tiene acceso a dispositivos electrónicos o redes de internet estables, impidiendo que entreguen trabajos o se conecten a clases. Esto incrementa hasta un 25%, ya que el racismo se entrelaza con la inequidad socioeconómica que la comunidad negra del país vive. En Ecatepec, México, el 35% de lxs estudiantes no tienen acceso a internet.


En otros casos, la pandemia ha causado una falta de estabilidad económica, forzando a estudiantes a dejar la escuela (si es que era posible atender de manera remota) y empezar a trabajar, o poner sus estudios universitarios en pausa y ser empleadxs temporalmente. En Brasil, por ejemplo, las comunidades marginadas (las favelas) no tienen acceso a agua potable, haciendo que los niveles de sanidad sean bajos, haciendo que la precarización sea una prioridad más alta que la educación.


En un nivel psicológico, los niveles de estrés, depresión y ansiedad han incrementado en lxs estudiantes, esto siendo por la falta de contacto social, presión económica, pérdidas de familiares (o de gente cercana), aumento de carga de trabajo o violencia doméstica. Para lxs que sí han podido quedarse en casa para aprender de manera remota, están sufriendo de pérdida de concentración, calificaciones más bajas, menor retención de información, y por ende desarrollando problemas mentales, hábitos alimenticios o recurrido a vicios tanino para la salud. En Francia, por ejemplo, los niveles de casos de suicidios de jóvenes de quince años y menos ha duplicado, recibiendo casos de niñxs de ocho o nueve años.


Por otro lado, una creciente preocupación es la incorporación del aprendizaje remoto al presencial, ya que muchxs conocimientos se han perdido, los niveles de retención de información han bajado y lxs estudiantes ya se acostumbraron a aprender, tomar exámenes y hacer participaciones de manera virtual. En general, la pandemia ha desplazado, causado muertes, separaciones, incrementos en violencia doméstica y ha hecho que gente pierda su trabajo, pero no debemos olvidar de la carga emocional y física que han tenido que vivir lxs estudiantes.

AP. (2021). Global rise in childhood mental health issues amid coronavirus pandemic. Recuperado de: https://www.indiatoday.in/world/story/global-rise-in-childhood-mental-health-issues-amid-coronavirus-pandemic-1778738-2021-03-13 Soland, J. Kuhfeld, M. Tarasawa, B. Johnson, A. Ruzek, E. Liu, J. (2020). The impact of COVID-19 on student achievement and what it may mean for educators. Brookings. Recuperado de: https://www.brookings.edu/blog/brown-center-chalkboard/2020/05/27/the-impact-of-covid-19-on-student-achievement-and-what-it-may-mean-for-educators/Terada, Y. (2020). Covid-19’s Impact on Students’ Academic and Mental Well-Being. Edutopia. Recuperado de: https://www.edutopia.org/article/covid-19s-impact-students-academic-and-mental-well-being