Internas

Última y me voy

Joshua Soriano Fernández

13 de Septiembre 2021

El tiempo nos traicionaba y avanzaba cada vez más rápido; estábamos tan clavados en el estudio que no nos percatamos de la hora, hasta las 10:30 de la noche. Nos volteamos a ver y con la pura mirada, nos analizamos el uno a otro para medir el cansancio, y dijo: ¿la última y nos vamos?


En el día del examen mientras comparaba respuestas con sus amigos afuera del salón, exhausto y listo para salir de fiesta, me vio haciendo lo mismo con mis amigas. Vino a preguntar cómo me había ido, comparamos respuestas y mencionó la gran ayuda que fue desvelarnos en Learning para aclarar dudas. Esta vez, ya sin el estrés encima, tuvimos la oportunidad de tener una verdadera conversación. Al final, juntamos los planes y fuimos todos al depa de un compa suyo.


Pasamos la tarde juntos festejando que esa materia ya se había terminado y que el semestre ya se había pasado; brindando, bailando, riéndonos y al final cantando La Incondicional a todo pulmón. Otra vez nos cayó la noche, pero ahora estábamos disfrutando.


Poco tiempo faltaba para que me fuera, antes de que mi nuevo compañero de estudios pudiera decir algo, me acerqué a él: “Ya casi me tengo que ir, ¿la última?”. En cuestión de unas semanas él y yo ya éramos buenos amigos de Learning. Las horas de estudio y las horas de fiesta se volvieron nuestros ratos de calidad, éramos el mejor equipo para explicar lo que ocurría en México y las situaciones internacionales y para jugar al beer pong.

Pasaron varios semestres de la mejor amistad que haya tenido en toda mi vida. Él era mi mayor confidente y la persona con la que siempre podía contar, así como yo lo era para él. A pesar de que entramos a trabajar y ahora estábamos más ocupados, él regresó a su rancho. Mas nunca le dimos oportunidad a las adversidades de la vida y del trabajo de terminar con nuestra amistad tan cercana.


Seguimos como mejores amigos, sin importar que la pandemia no nos lo permita y ya se haya graduado. La promesa de estar en la graduación de uno y del otro aún sigue, y prometo que terminaremos cantando las rancheras y viendo la serie de Liga de la Justicia hasta la mañana siguiente, o terminaremos desayunando en tu depa como nuestros primeros semestres.


Yo estaba terminando una tarea en la biblioteca y mi compa me acompañaba mientras hablábamos sobre lo que el acabar la universidad significaba: una nueva aventura. Yo le dije que lo visitaba en su rancho cuando tuviera la oportunidad o que el viniera a la ciudad para volver a vernos. “Voy a tener la lista completa de todos los lugares que te voy a llevar a conocer”, respondió emocionado.

Se estaba haciendo de noche y teníamos que llegar a la fiesta.

“¿La última y nos vamos?”, me preguntó. “La última y te vas”, contesté.


Fue la última noche de ser los reyes de la biblioteca y de la fiesta juntos. Sin embargo, no puedo reclamar nada porque, el día que me gradue, estoy seguro que él estará en primera fila para mi foto con el diploma.


El Tec me dio las horas más difíciles y frustrantes que me hubiera podido imaginar, pero también a mi mejor amigo para toda la vida.