Nacionales

Las personas en situación de calle es responsabilidad de todos

Christian Carlos Granados

04 de Octubre 2021

En la Ciudad de México se estima que hay cerca de siete mil personas en situación de calle, sin embargo, a raíz de la pandemia por COVID-19 se duplicaron el número de individuos que abandonaron sus inmuebles antes de seguir bajo el mismo techo de alguien quien los hostiga constantemente en medio de un confinamiento, solo por gustos o preferencias distintas a las bien vistas en la sociedad.

Es por lo que, atravesando en contextos pandémicos en donde la vida de cada ser humano se encuentra en riesgo, debemos entender que “este es un tiempo para abrir el grifo de la empatía y llenar el vaso de solidaridad” como dice el artista uruguayo Pablo Sciuto.

Durante el acto de reconocimiento de la recomendación 15/2018 de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Ciudad de México, se dio a conocer una relativa criminalización y retiros forzados de 76 personas en situación de calle por parte de autoridades que trabajan para el gobierno, pero el organismo se comprometió a adoptar medidas de no repetición.

Los retiros forzados ocurrieron entre los años 2012 y 2017 por la falta de coordinación interinstitucional, es decir, que no existía algún protocolo para poder darles un seguimiento digno a los individuos que se encontraran en las calles, por lo que, en vez de recibir un trato digno por parte de las autoridades, terminaron siendo también discriminados por ellas.

Los datos sobre el abuso policial nos abren los ojos para percatarnos que las instituciones gubernamentales solo sirven para disculparse y no para verdaderamente tomar cartas en el asunto con respecto al tema.

Además, escuchamos constantemente el discurso repetitivo en el que se nos promete que los organismos gubernamentales están al pendiente de las vidas en abandono social, pero solo contamos con datos básicos como el englobar los porcentajes de sexo/género de quienes vagan por las ciudades.

Pero no solo es en México, son millones de vidas alrededor del mundo que no son registradas en barrios marginales en expansión alrededor de algunas ciudades en países en vías de desarrollo, o familias que viven ilegalmente e indocumentadas como migrantes.

Un informe de la Unesco dice que los medios convencionales de recopilación de información, como las encuestas de hogares, los censos y los registros de nacimientos y defunciones, probablemente solo sean precisos para las poblaciones asentadas, visibles y con acceso a los servicios.

Es decir, que conforme a lo que dice la Unesco, los medios de comunicación se supone somos los responsables en no contabilizar con exactitud a las personas en situación de calle, además del deber asumir como cargo el catalogarlos de acuerdo con alguna minoría.

Aunque, existe una duda por resolver, ¿Dónde quedan las familias?, muchas veces solo echamos culpa a los funcionarios públicos de no llevar a cabo las promesas para cumplir con el cuidado de las vidas en abandono social.

Vivimos en una sociedad donde los valores judeocristianos predominan ¿no?, entonces ¿Dónde quedan todas esas organizaciones que promueven a diestra y siniestra los valores originales de familia como el mantenerse unida y cuidar de los tuyos?

La respuesta es fácil, vivimos en un mundo que nos gusta hacernos creer nuestras mentiras, sin importar los medios para dar una buena imagen, incluso si esto cuesta el abandonar una vida y dejarla a la deriva con todos los problemas expuestos en el artículo.

El bienestar de una persona en abandono social no solo es responsabilidad de los organismos gubernamentales, también es trabajo de nosotros y de los que se hacen llamar “seres humanos”.




Referencias