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No me juzguen por querer sobrevivir

Isabela Calva González

1 de Marzo 2021

La mujer siempre ha sido víctima de una sociedad con ideologías y comportamientos machistas. Un entorno donde hay un supuesto establecimiento sobre cómo se supone que una mujer debe de criarse, crecer y vivir. Todas estas creencias han dictado el comportamiento social en todo el mundo por miles de años y a pesar de que en el 2021 vivimos bajo nuevas normas sociales y una creciente liberación del machismo, estas ideas siguen siendo la base social del país.

La mujer posee el derecho de vivir bajo una autonomía total y absoluta sobre lo que quiera hacer o decidir. En la mayoría de las ocasiones dicha libertad es mal vista porque es una manera de demostrar el poder de la mujer, el cual ha sido opacado por mucho tiempo por el hombre y su inexistente “superioridad”. Su autonomía les permite hacer lo que ellas quieran, aunque eso no evita la constante crítica misógina de la población.

Hoy en día la mayoría de las mujeres se dedican a lo que ellas deseen; ya no existen los roles de género tan marcados como antes que les imposibilitaba ver un futuro fuera del ámbito doméstico y familiar como las madres de familia. Sin embargo, el tipo de trabajo que tengas también puede “determinar” quién eres frente a la sociedad.

Desde hace mucho tiempo, el sector laboral del sexo servicio ha sido una fuente de ingreso para muchas mujeres en México. Este trabajo ha ayudado a proveerlas con lo necesario para poder vivir, pagar sus estudios e inclusive mantener a sus familias. Es un empleo al cual cualquiera puede involucrarse, permitiéndole a muchas mujeres sin estudios contar con una fuente de ingresos. Pero, así como es una fuente económica fuerte, también es un entorno de trabajo peligroso al cual las trabajadoras sexuales se tienen que enfrentar diariamente con sus vidas en peligro.

La población siempre ha juzgado a estas mujeres por trabajar en este medio, llamándolas por insultos machistas que las terminan denigrando, cuando lo único que están tratando de hacer es ganar dinero para sobrevivir. Pareciese ser que la gente desperdicia su tiempo insultándolas, pero eso sí, no permitirán que dicha industria desparezca. Aun así, existen mujeres que han encontrado la manera de dejar de trabajar ofreciendo estos servicios y buscan otros empleos “socialmente” aceptables.

Todos sabemos que la pandemia trajo consigo un declive económico para muchas personas. La gente perdió sus trabajos causando caos y desesperación. Entre el sector más afectado fueron algunas mujeres cuya única alternativa fue entrar o regresar al mundo del sexo servicio para poder obtener lo necesario para vivir. Según la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, A.C. se contabilizó un aumento significante en el número de trabajadoras sexuales siendo el doble de las cifras con las que previamente ya se contaban; de 7 mil 700 a 15 mil 200 mujeres. A su vez, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida descubrió que el 70% de las trabajadoras no tienen pareja y 78% tienen hijos. Esto refleja la alta necesidad de estas mujeres por lograr mantener a sus familias.

Sabiendo todo esto, por toda la frustración que pasan estas mujeres tan solo para sobrevivir, ¿Es correcto llamarlas por nombres ofensivos y tratarlas como pura basura? Ellas solo tratan de hacer su trabajo y no por ello deberían de ser vistas ni clasificadas como menos; juzgarlas es un acto de mediocridad.

Metrópoli: EL UNIVERSAL. (2021). En pandemia, aumenta 100% oferta de sexoservicio. [sitio web] Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/en-pandemiaaumenta-100-oferta-de-sexoservicio