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No quiero tu bendición, quiero tu reconocimiento

Christian Carlos Granados

22 de Marzo del 2021

En días pasados, el Vaticano dio a conocer que ministros de la iglesia católica no pueden bendecir los matrimonios que sean perpetrados por personas del mismo sexo, esto debido a que la iglesia recordó que la homosexualidad es un pecado antes los ojos de Dios.

Pero lo que ha generado indignación no ha sido el que una institución encargada de explotar la imagen de seres históricos a sus beneficios no nos otorgue una “bendición” al momento de unirnos para toda la vida, el coraje por parte de la comunidad LGBT+ ha sido por la falta de reconocimiento de gobiernos como el de México, que en campañas han prometido la legalización del matrimonio igualitario, pero esto se ha quedado en promesas vacías.

El matrimonio entre personas del mismo sexo es legal logrando realizarse sin amparo en 20 de 32 estados a nivel estatal, la Ciudad de México siendo la primera entidad, sin mencionar que ciertas municipalidades de estados como Guerrero, Zacatecas y Querétaro, tienen ciertas restricciones.

Sin embargo, existe la posibilidad de poder concebir el matrimonio entre personas del mismo sexo, en estados dondeno se ha aprobado, mediante una orden aceptada al realizar un amparo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, institución que ha dado a conocer que ciertos códigos civiles de algunos estados violentan los derechos humanos, por lo que se orden aprobar obligatoriamente los matrimonios igualitarios.

Como miembro de la comunidad, puedo hablar por diversos miembros quienes percibimos la idea de que buscamos el reconocimiento por parte del estado mexicano para poder enlazarnos con aquella persona que queramos pasar un momento de nuestras vidas o de ser posible toda. Por lo que también puedo decir que comprendemos la idea que nos viene deviniendo el que nos diga una institución que ha limitado nuestra libertad sexual, la iglesia.

En México, la iglesia católica se ha encargado de propagar discursos de odio hacia la diversidad sexual en contra del percibir el pensamiento que algún día podamos crear un país donde no existan diferencias, donde no importa quién seas sino lo que hagas, campañas de odio como el Frente Nacional por la Familia donde primero se prefiere ver a dos hombres matándose, que besandose.

Además de ser después de Brasil, el país con más transfeminicidios, también somos el que le sigue a esta nación con seguidores católicos, quienes son fáciles de engañar mediante diversas acusaciones falsas como las que ha hecho el cardenal Norberto Rivera al señalar que no es natural este tipo de relaciones, pues sexualmente el hombre-hombre no puede existir placer alguno.

La realidad es que una relación homosexual hombre-hombre, es incluso más placenteramente natural que una relación heterosexual de hombre-mujer, pues en la común relación homosexual de hombre-hombre al realizarel acto de la penetración, el hombre recibe mayor placer porque el “punto g” se encuentra localizado en el recto.

La iglesia católica mexicana es capaz de castigar a uniones civiles que buscan crear un familia rompiendo con paradigmas del sistema patriarcal, pero esta misma institución no es capaz de señalar o acusar aquellos sacerdotes quienes en pueblos aislados de una posibles justicia, son perpetradores de verdaderos crímenes ante ojos de Dios, el crimen de quitarle la inocencia a un niño, la pederastia.

Una de las mayores exigencias para el reconocimiento público de la comunidad LGBT+ para derrocar el marco hegemónico heteronormativo es la del matrimonio igualitario hacia el gobierno mexicano, no a la Iglesia.