Nacionales

¿Y quién invitó a este?

Horacio Ornelas

04 de Octubre 2021

La semana pasada, la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue celebrada en la ciudad de México. Líderes de países como Paraguay, Uruguay y por supuesto, México, asistieron. Aunque se ha celebrado ya varias veces, a nivel internacional (y nacional) resulta de poca relevancia. Una cumbre donde no se esperaba mucho, y después de los eventos del 16 al 18 de septiembre, posiblemente era mejor si se quedaba de ese modo. Entre los líderes de estado que asistieron a la convención fueron los líderes de Cuba y Venezuela, quienes tienen un historial dudoso con respecto a la defensa de los derechos humanos para los habitantes de sus países.


Antes de profundizar en las posibles consecuencias que este hecho repercute: ¿Qué es la CELAC? En 2011, en Playa del Carmen, se creó este organismo internacional fusionando dos organismos existentes: el Grupo del Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC). Hay dos cosas que resaltar: primero, consiste de 33 (32, dado que Brasil ha suspendido su participación) miembros. Considere que en la OEA (Organización de Estados Americanos), el grupo de-facto de cooperación internacional en el continente americano, son un total de 35 países miembros. En otras palabras, la CELAC es la OEA sin Estados Unidos ni Canadá. El segundo punto, no muy distante del primero, consiste en sus afiliaciones políticas. En el momento de su fundación, había muchos personajes coloridos en América Latina: Evo Morales, Hugo Chavez y Raúl Castro. En ese momento, el principal “malo” de la historia era Cuba por su historia con EEUU, Honduras había recientemente sido expulsado de la OEA y Chavez… promulgaba su discurso anti-yanki. En resumen, Desde su incepción, ha sido el foro perfecto para dar voz a personajes cuestionables y que México, desde la presidencia de Felipe Calderón, ha decidido concederles la palabra.


¿Cómo afecta esta cumbre a México? En pocas palabras, no mucho; pero sí hay cuestiones diplomáticas que tomar en cuenta, principalmente con nuestro vecino del norte. Nicolás Maduro, quien notablemente asistió, es buscado en EEUU para enjuiciarlo. México, en una ‘traición’ a la república venezolana, pudo haber arrestado a Maduro, notificado a EEUU para su extradición. Sin embargo, no ocurrió por 2 razones. Primero, EEUU tiene que mandar una solicitud de extradición a México para que el proceso se lleve a cabo. El hecho que no lo hizo es indicativo de dos posibilidades: o no se sabía que Maduro iba a llegar (es decir, su visita fue una total sorpresa para todas las autoridades mexicanas, incluyendo la presidencia) o que la visita de este mandatario fue ocultada hasta el último momento. Esto nos lleva a la segunda razón: el gobierno mexicano no quería extraditar a Maduro a EEUU. Además de la visita de este personaje, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel también participó. Por la eterna lucha entre Cuba y EEUU, el que México reciba al presidente de Cuba no se ve bien.


Aunque muchos comentaristas reclaman que la visita de estas dos figuras mancha el nombre de México, en especial con su principal socio comercial, esta conclusión es exagerada. México desde siempre ha sido un partidario “neutral” en el drama del continente Americano. En conclusión: la CELAC vino y se fue, mucho para el pesar de mexicanos esperando más de su gobierno, para la tristeza de venezolanos, y sin que EEUU le importara.




Referencias